El decrecimiento se declina en cuatro visiones distintas
El decrecimiento propone reemplazar la búsqueda infinita de crecimiento económico por un modelo que priorice la salud del planeta y el bienestar social. Durante mucho tiempo percibido como una idea única y radical, este enfoque revela hoy una diversidad de puntos de vista que reflejan caminos variados para alcanzarlo.
Una primera visión, llamada reformista ecológica, apuesta por las empresas y los consumidores para transformar los mercados. Aquí, el objetivo es reorientar la economía hacia prácticas más respetuosas con el medio ambiente sin cuestionar el sistema capitalista. Las innovaciones tecnológicas y los modelos económicos sostenibles desempeñan un papel central, al tiempo que se reconoce la resistencia de los actores dominantes del sistema financiero.
Un segundo enfoque, el cambio sistémico, insiste en la intervención fuerte del Estado. Según esta perspectiva, las empresas y los individuos no modificarán espontáneamente sus comportamientos. Por lo tanto, se necesitan políticas estrictas, como la nacionalización de sectores clave o regulaciones coercitivas, para imponer una reducción de la producción y el consumo. Esta visión se inspira en movimientos históricos que han buscado corregir los excesos del capitalismo mediante una intervención pública masiva.
La tercera, el decrecimiento transformativo, privilegia un cambio progresivo y cultural. Se basa en la idea de que la sociedad debe modificar primero sus valores y normas para abandonar el modelo de crecimiento. Las iniciativas provienen tanto de los ciudadanos, como de las instituciones y las empresas, pero el énfasis se pone en la colaboración y la democratización de las decisiones. El Estado tiene un papel que desempeñar, pero debe actuar en asociación con la sociedad civil para evitar reproducir los esquemas de dominación existentes.
Finalmente, el decrecimiento basado en la sobriedad coloca a las comunidades locales en el centro de la transición. Rechaza las soluciones tecnocráticas y la centralización del poder, abogando más bien por la autonomía de los individuos y los grupos. El objetivo es devolver el control a los ciudadanos sobre su modo de vida, favoreciendo modos de producción y consumo sencillos, locales y colaborativos. Esta visión se apoya en críticas a la modernidad industrial y a la globalización, proponiendo una organización social descentralizada y autogestionada.
Estas cuatro visiones muestran que el decrecimiento no es un bloque monolítico, sino un conjunto de propuestas que varían según su radicalidad y sus métodos. Algunas abogan por reformas progresivas, otras por una ruptura total con el sistema actual. Algunas apuestan por la innovación tecnológica, otras por un retorno a modos de vida más sobrios. Algunas privilegian la acción estatal, otras la iniciativa ciudadana. Lo que las une es la voluntad de repensar la economía para hacerla compatible con los límites ecológicos y el bienestar colectivo.
Documentation et sources
Document de référence
DOI : https://doi.org/10.1007/s44498-026-00115-y
Titre : Varieties of degrowth: an analysis of archetypes
Revue : Journal of Industrial Ecology
Éditeur : Springer Science and Business Media LLC
Auteurs : Julian Kirchherr; Dennis Jansen; Kris Hartley