La felicidad se presenta en dos formas distintas

La felicidad se presenta en dos formas distintas

La felicidad y el bienestar no son lo mismo. La felicidad surge cuando reflexionamos sobre nuestro bienestar comparándolo con un contexto, ya sea pasado o futuro. Esta reflexión da lugar a dos tipos de felicidad muy diferentes.

La primera, llamada felicidad por aspiración, ocurre cuando evaluamos nuestro bienestar actual comparándolo con un bienestar ideal que deseamos alcanzar. Se trata de una visión orientada hacia el futuro, en la que imaginamos cómo podría ser nuestra vida si lográramos nuestras ambiciones. Esta felicidad refleja la emoción y la motivación asociadas a la búsqueda de objetivos que van más allá de nuestra situación actual. Corresponde a lo que algunos llaman una vida plena, en la que se busca realizar todo el potencial.

La segunda, la felicidad por serenidad, aparece cuando comparamos nuestro bienestar presente con el del pasado, ya sea real o imaginado. Esta comparación, orientada hacia atrás, permite medir el camino recorrido. Si el pasado fue difícil, la serenidad nace del reconocimiento de que la situación ha mejorado. Por el contrario, si el pasado parece mejor, puede generar frustración. Para evitarlo, algunas personas prefieren compararse con situaciones aún peores que la suya, aunque nunca hayan existido. Esta felicidad corresponde a una satisfacción global con la vida, un estado de ánimo tranquilo.

Estas dos formas de felicidad pueden parecer opuestas, ya que una impulsa a la acción y a la ambición, mientras que la otra invita al contentamiento y a la aceptación. Sin embargo, coexisten y se complementan. Explican por qué el aumento de los ingresos, por ejemplo, no garantiza siempre una mayor felicidad. En los países ricos, una vez alcanzado cierto nivel de comodidad, la felicidad por aspiración tiende a estabilizarse, porque los individuos aprenden a ajustar sus deseos para evitar la frustración. En cambio, la felicidad por serenidad sigue creciendo con la mejora de las condiciones de vida, ya que se basa en una comparación con un pasado a menudo menos favorable.

Los estudios muestran que las personas en situaciones económicas precarias tienden a centrarse en objetivos inmediatos y concretos, lo que limita su capacidad para reflexionar sobre aspiraciones más amplias. Por el contrario, una vez liberadas de estas presiones, pueden permitirse soñar más allá y ajustar sus expectativas para evitar la decepción.

Así, la felicidad no es un concepto único, sino una experiencia con múltiples facetas, moldeada por la forma en que interpretamos nuestra propia existencia.


Documentation et sources

Document de référence

DOI : https://doi.org/10.1007/s42087-026-00653-8

Titre : Aspiration and Tranquility: Two Types of Happiness

Revue : Human Arenas

Éditeur : Springer Science and Business Media LLC

Auteurs : Elias L. Khalil

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