¿Por qué las personas autistas tienen un mayor riesgo de enfermedades cardíacas?

¿Por qué las personas autistas tienen un mayor riesgo de enfermedades cardíacas?

Las personas autistas presentan un riesgo más elevado de desarrollar enfermedades cardíacas y metabólicas a lo largo de su vida. Varios estudios recientes confirman esta realidad y revelan disparidades significativas en comparación con la población general. Por ejemplo, un análisis realizado en más de 8 millones de individuos en los Países Bajos mostró que las personas autistas tenían un mayor riesgo de hipertensión, diabetes, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca, y esto desde la adolescencia.

Las causas de esta vulnerabilidad son múltiples e interconectadas. Las personas autistas suelen encontrar dificultades para adoptar un estilo de vida que favorezca la salud cardiovascular. Son menos activas físicamente debido a barreras como la falta de acceso a programas adaptados, experiencias de acoso o desafíos sensoriales que hacen que ciertas actividades sean incómodas. Su alimentación también puede ser desequilibrada, ya que las particularidades sensoriales influyen en sus preferencias y hábitos alimenticios. Los trastornos del sueño, frecuentes en esta población, también agravan los riesgos, ya que un sueño de mala calidad está relacionado con la obesidad y la hipertensión.

Otros factores entran en juego. Las personas autistas están más expuestas al estrés crónico, debido a la estigmatización, la discriminación y la necesidad de ocultar sus rasgos autísticos para integrarse. Este estrés prolongado favorece el aumento de peso y perturba el metabolismo. Además, los medicamentos antipsicóticos, a veces recetados, aumentan los riesgos de diabetes y obesidad, especialmente entre los 15 y 30 años.

Las desigualdades sociales y el acceso a la atención médica también desempeñan un papel. Las personas autistas, en particular aquellas pertenecientes a minorías étnicas, acumulan dificultades para obtener atención de calidad. Los profesionales de la salud a menudo carecen de formación para acompañarlas, y las experiencias de estigmatización en entornos médicos llevan a algunos a evitar las consultas. Las mujeres autistas, por ejemplo, reciben diagnósticos más tardíos y enfrentan más obstáculos para acceder a tratamientos adaptados.

Finalmente, las intervenciones actuales siguen siendo insuficientes. Pocos estudios evalúan programas de prevención cardiovascular específicos, y los que existen suelen ser de pequeña escala o de corta duración. Los enfoques globales, que combinan actividad física, alimentación y apoyo psicológico, muestran resultados prometedores, pero su generalización se enfrenta a desafíos logísticos y financieros.

Estas observaciones subrayan la urgencia de actuar. Mejorar la salud cardiovascular de las personas autistas requiere investigaciones más profundas, intervenciones adaptadas a sus necesidades y una mejor formación de los profesionales. El desafío es considerable, ya que estas personas tienen una esperanza de vida reducida en 16 años en promedio, en parte debido a estos problemas de salud evitables.


Documentation et sources

Document de référence

DOI : https://doi.org/10.1007/s40471-026-00389-7

Titre : A Narrative Review of Cardiovascular Health in Autistic Individuals: Epidemiologic Evidence, Mechanistic Pathways, and Future Directions

Revue : Current Epidemiology Reports

Éditeur : Springer Science and Business Media LLC

Auteurs : Emily Hotez; Lanxin Song; Yixin Yang

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